Fogones y Pucheros

fogones-y-pucherosEsta tierra y su extensa historia aun presente.

Siglos siendo un camino: ruta de la plata, vía de heracles, paso de cartaginenses, vereda hacia levante. Espíritu de frontera: bastetania y oretania, bizantinos y visigodos, musulmanes y cristianos.

De todo ello tienen buena memoria los pucheros. Solo ha habido un cambio en la historia de este pueblo de escasa incidencia en el fogon: la presencia de los maestros alemanes de las reales fabricas.

Aun así algo siempre queda:

La accidentada orografía de nuestra sierra ha dejado poco espacio apto para la agricultura, el duro clima ha hecho fracasar más de una cosecha. Para comer cada día, y para comer bien tuvieron, sin duda, que ingeniárselas.

A poca atención que les prestemos a los cortijos que aun quedan, vemos que de las dependencias la mitad se la llevan cuadras y corral, de la casa la mitad en camara, pajar y el palomar correspondiente, en algunas bodegas y jaraíz en la Cocina las imprescindibles alacenas.

Del monte:romero,espliego,hierbabuena,tomillo,mejoranas y mil hierbas más que condimentar los platos, setas en otoño y primavera, caracoles en abril,esparragos,collejas.Alguna liebre,conejo,perdiz,paloma torcaz.

Corderos y chotos, gallinas y conejos y el gorrino omnipresente.

Garbanzos, lentejas, habichuelas morunas, habas.Trigos y cebada.

Guindas, cerezas, peras, higos y granadas.Moras.Uvas y membrillos.

Panochas.Cardos, coles, calabazas, nabos.

Huevos, miel, almendras, nueces, leche.

Son estos algunos de los ingredientes de los platos de nuestra cocina tradicional que siguen hablando en onzas, libras y cuartillos.

Quizá el que vivimos hoy es el cambio más duro para nuestra cocina, el congelador le ha quitado el sitio a las orzas, ya no hay trébedes sino microondas, desparecieron las cámaras y las alacenas, no se ven en los techos ni un solo varejón.

Esos platos nuestros que no tienen más escuela que el ver hacer, tienen otro ingrediente fundamental: la cocinera. El olor que sale por el portal (un simple rinran, unos galianos, el bendito ajopringue, una olla de alma...) y que atrae irremediablemente es la garantía de futuro de nuestragastronomia, porque con solo probarlos se está condenado a quererlos.

Y de postre, saboreando el acercarse del momento de la siesta, pasteles reales,rosocos huecos,mantecaos de caja, flores con miel,yemas,soletillas,bocaditos de dama,delicias,buñuelos,huevos moles, pastel de tocino, queso de almendra,arrope,leche frita.

Cuando os marchéis os deseamos un buen sabor de boca.