Ruta Cotillas-Arroyo Frío

ruta-cotillas-arroyo-frioA la salida de Riópar tomamos la CM3204 en dirección a siles/orcera.Una vez pasado el desvió del nacimiento del rio mundo llegamos al puerto del arenal, una pequeña llanura que por su derecha se une al paraje del roblellano, nombre muy Ilustrativo aunque en la actualidad no quedan robles y el pinar los ha sustituido.

Una de las modificaciones paisajísticas más importantes de los últimos siglos en estas sierras se debe a la importancia marítima de nuestro país.

En 1748 se creó la provincia marítima (parte de las actuales provincias de murcia, albacete y Jaén) con el objetivo de surtir de madera a la marina. Se devastaron bosques enteros de robles, donde después se ha implantado el pinar por ser una

Especie de rápido crecimiento, aboliendo las ordenanzas medievales de uso comunal del bosque. Los ferrocarriles españoles se han abastecido también de estos bosques para obtener más del 60% de sus traviesas.

Solo en lugares de difícil acceso se han mantenido otras especies.

Este puerto es la divisoria de aguas entre las cuencas del rio segura y Guadalquivir, de modo que es a este rio al que se dirigen las aguas del arroyo de la puerta que nos acompaña durante varios kilómetros.

En su margen unas pequeñas choperas nos avisan de que nos acercamos a la venta de mendoza, al pie del padroncillo, monte al que se accede desde este punto por un carril de unos tres kilómetros (aconsejable ir con guía) y punto privilegiado

Para contemplar el valle del Guadalimar hasta la provincia de jaen, el curso del mundo y la vega de riopar.No olvidar cámara de fotos y prismáticos.

Contemplado ese paso entre las imponentes montañas se despierta la imaginación y casi podemos ver a Amílcar barca avanzando por él con su ejército, llenos de sueños de conquista, sin saber que se dirige, una vez sorteadas las montañas,

A su propia muerte en la aldea de vicorto, en elche de la sierra.

Conforme vamos descendiendo por la carretera nos aproximamos al valle; los olivos cada vez están mas presentes y nos anuncian paisajes de la cercana provincia jienense a la que en otros tiempos pertenecieron los pueblos de riopar, cotillas y Villaverde.

La peña del cambrón atrae nuestra mirada en este tramo de la ruta, otra de las cumbres de nuestra sierra a la que vale la pena acceder. Carrascas y pinos se entremezclan. Una vez pasado el desvió de Villaverde del guadalimar, a 16 km.

Desde la salida de Riópar encontraremos a la izquierda un camino vecinal que nos conducirá a cotillas.

Un pequeño pueblo encantador, parada obligatoria para subir hasta la iglesia de santa marina, de la época del esplendor de los Manrique y que curiosamente no está orientada al este como es habitual en los monumentos religiosos y que

Podremos visitar pidiéndola la llave a la señora alejandrina.

La fascinante línea rocosa frente a la puerta de santa marina es el calar del mundo, al fondo del valle la majada del soto.

Esta es la dirección que ahora tomaremos para llegar a arroyo frio.

La carretera se convierte en una pista de tierra que por la falda del calar conduce al nacimiento, para los fotógrafos parada obligatoria en el punto de observación señalizado: los restos del castillo de yedra con la blanca cotillas

A los pies

Llegamos a otro de las numerosas sugerencias del calar del mundo: arroyo frio nace de debajo de esta piedra, de esta y de esta lo vemos nacer poco a poco e inmediatamente remansa en la pequeña presa desde donde se conducían sus aguas a las abandonadas

Centrales eléctricas que cuando hayamos descendido iremos a visitar.

El camino, de nuevo asfaltado, desciende entre pequeñas huertas robadas a los pinares, nos acompañan nogueras y algunos árboles frutales, zarzas que en otoño nos dan sus deliciosas moras, y las higueras que tienen fama en la zona por la dulzura de sus frutos.

En umbriangulo, aldea de Riópar, enclavado en el término municipal de cotillas, dejaremos el coche para retroceder andando hasta el camino que nos conduce a la vieja central entre paredes rocosas doradas y grises, los sonidos del arroyo

Precipitándose y los mil verdes de la umbría.

Es el momento del regreso, en el cruce con la carretera CM-3204 giramos a la derecha para volver a Riópar.

Pasamos por la aldea de la resinera cuyo nombre nos recuerda una de las actividades económicas más importantes de la zona, hoy día desaparecido. Entorno a la resina Vivian miles de familias, los oficios principales eran: picaores, remasaores y arrieros.

Los primeros preparaban el pino picándolo con hachuelas y haciéndoles una hendidura vertical por donde resbalaba la resina hasta el mortero colocado al pie del arboles. A los remasaores recogían en cubos la resina del mortero y llevaban hasta

Los cantaros que los arrieros transportaban con los mulos hasta las fábricas. De término medio cada picador preparaba unos 3000 pinos. Para evitar que la resina se solidificara y dejara de fluir debían pasarlos cada 15 o 20 días.

La extrema dureza del trabajo y la poca rentabilidad económica hizo que paulatinamente los resineros abandonaran su trabajo y se marchasen a otras zonas para buscarse el sustento.

De la resina se obtenía aguarras, colonia y pez. Otro factor importante para la desaparición de esta industria fue la competencia de los productos químicos que resultan mucho más rentables.

Uno de los usos que todavía se le da a la pez en nuestros pueblos es la elaboración de jabón de losa, cuya elaboración parece una autentica obra de alquimia: cenizas, grasas sobrantes de la matanza, sosa y pez en las cantidades adecuadas y bajo

La acción del fuego se transforma en este producto recomendado hoy día por dermatólogos para aliviar numerosas afecciones de la piel.

Ya en Riópar esta noche prepararemos otro paseo por la sierra mientras tomamos una copita de mistela (aguardiente con miel tostada) de media vida, típico de umbriangulo (aguardiente, mosto y manzanilla) o de vida entera, así aguardiente sin más.